Bueno y ahora me presentó yo: mi otro yo. Soy bastante pesimista por naturaleza, lo que me permite dormir más de la cuenta: total, ¿para qué nos vamos a levantar temprano si no hay nada que ver?. En las cosas que me importan tengo la razón siempre, y en las otras realmente no me importa. Aunque estoy seguro que también la tengo.
Aprendí inglés para saber qué decían las canciones de los Beatles, que escuchaba todos los días en mi ultramoderno walkman. No tomo mate, ni café, ni té… básicamente ninguna infusión ni bebida caliente (se salva la sopa de numeritos). No soy para nada fanático del carnaval, y en sí me siento más rumano que oriental a veces.
Para rematar, como decía alguna vez una película genial, creo que la música es el soundtrack de la vida. Y esto incluye, obviamente, aquellas bandas de las cuales siento vergüenzita pero que igual canto cuando las escucho.
He dicho.





Es como si viera la definición de mi otro yo:
- Pesimista (aunque yo me llamo realista, por lo menos la realidad uruguaya que es bastante gris oscura).
- Aprendí inglés para saber las canciones de los Beatles (es más, aprendí inglés gracias a los Beatles).
- No tomo mate.
- Me siento más europeo que uruguayo (aunque me gusta Uruguay pero no los uruguayos).
- La música es lo mejor, expresa los estados de ánimo, me gusta la definición de “soundtrack de la vida”.