Desde hace más de un año soy escucha de Last.fm. Anteriormente la había visto, pero ni siquiera me había registrado, así que nunca pude saber bien qué era. Pero con la llegada de algunos tiempos libres, me registré y empecé a ver de qué se trataba todo. Sobran las palabras para decir que, en realidad, era un servicio genial. Para aquellos que elegimos no pagar, Last.fm nos proveía de toda la música que quisiéramos (en cualquier orden). Era lo mejor de una “radio” pero con la música que yo elegía. Por supuesto existía la posibilidad de suscribirse y poder elegir el orden de las canciones, elaborar listas, escuchar tus temas favoritos, etc. Pero era demasiado para mí.
Pues bien, a partir de ayer en el blog de Last.fm se anunció que desde Abril todo el servicio será pago, excepto en los Estados Unidos, Alemania e Inglaterra. Su “justificativo” es que en esos países ya ganan el dinero necesario para bancar la estructura (asumo que por suscriptores o por los anuncios de Google). Pues sin duda alguna alguien debe estar felicitando al CEO que aprobó el curso de “cómo hacer fracasar un negocio de un día para el otro”.
La entrada en el blog ya tiene más de 1.000 comentarios, y si bien no las pude leer todas, aseguro que la inmensa mayoría son reproches, quejas, desilusiones, y hasta insultos. No tanto por el tema del cobro (tres euros mensuales para volver a tener los derechos que hasta marzo eran gratis), sino por la “discriminación” que sienten los usuarios al ver que unos pagan y otros no.
Es raro, porque desde mi generación en adelante, nos hemos acostumbrado a que empiezan a existir las cenas gratis. Como el P2P no es ilegal, puedo compartir discos, películas, y programas con otros usuarios. Aunque claro, el modelo de negocios de las disquerías de vender pedazos de plástico a 20 dólares se fue al piso. Entonces, que ahora pretendar cobrar (lo cual están en todo su derecho, cada uno arma su modelo de negocio como quiere) por algo que era gratis, y que además a algunos todavía les siga siendo gratis, representa un problema para la comunidad.
Y así lo han hecho saber. Inclusive aquellos usuarios que, por vivir en esos tres países, no verán afectado su normal funcionamiento. Last.fm (más que ningun otro portal en la red) vive de los usuarios. No porque estos paguen las cuentas (además), sino porque es la banda ancha de los usuarios, y la introducción de información relevante (tags, bios, etc) que permite que el sistema funcione. Y ahora Last.fm se enfrenta a una pérdida importante de usuarios. Lo que es peor: usuarios enojados.
Last.fm ha perdido el norte. No por querer cobrar su servicio (tampoco me parece tanto dinero), sino por no escuchar a sus clientes. Se sienten estafados, discriminados entre pobres y ricos. Y, por si fuera poco y paradójico, no escuchados. Ayer fue el día que mataron a la radio. Larga vida al P2P.
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¿Y qué es el P2P?
En fin, en cuanto a last.fm… no soy usuaria, pero ahora, dados los hechos, me parece que me voy a hacer usuaria, per codere nomás.
El P2P tangerine, es el sistema que usan los programas como Ares, que permiten la comunicación y el traspaso de datos entre usuarios.
Mal Last.fm! Me quedan algunos poquitos días para disfrutar