Reconocerlo es el primer paso: no tenemos ni media idea de qué es el medio ambiente, cómo cuidarlo, ni qué pasos debemos hacer para reciclar. No como personas, sino como sociedad. No sabemos. Desde que nos da lo mismo tirar un papel a la vereda (por más que tengamos un contenedor a 20 metros), a que no tenemos ni idea qué proceso cumplen las cosas que intentamos tirar bien (las pilas por ejemplo), o que realmente no sabemos qué hacer con las bolsas naranjas.
Y todo esto, fundamentalmente porque sociedad no hemos entendido que, como planeta, estamos en un momento crucial: o nos ponemos a trabajar efectivamente para mejorar nuestra relación con la Tierra, o efectivamente sentenciamos a las generaciones venideras. No lo hemos entendido porque pensamos que es algo lejano, principalmente porque nuestras acciones no tienen consecuencias inmediatas. Si usamos mucho el auto, no tenemos las nubes de smog que sufre Santiago de Chile o Hong Kong, si dejamos todo el día la canilla abierta, la cuenta del agua aumenta muy poquito. Y nunca tuvimos que esperar a que viniera un barco con agua potable para poder saciar nuestra sed.
Entonces, ojos que no ven, corazón contento. Si no falta nunca el agua, ¿por qué me voy a preocupar en cuidarla?, si nunca en mi vida me atacó una tos increíble por respirar días y días el smog de los autos, ¿cómo voy a pensar en comprarme un auto que contamine menos -que además seguro que es más caro-?
Por si fuera poco, el Estado (no el gobierno, el Estado en general) no tiene políticas claras y proactivas para defender el medio ambiente. Y las que tiene son, muchas veces, malas. Por ejemplo las pilas: todo el mundo conoce los contendores de JC Decaux para poner las pilas. “No tenemos que mezclar las pilas con la basura común”, porque los materiales de la pila (químicos en general) son altamente dañinos. Lo que no se sabe es que la IMM coloca todas esas cantidades increíbles de pilas en contenedores cilíndricos de concreto que, cuando llueve, permiten que los químicos se filtren al suelo. Ergo, no sirve para nada.
Necesitamos políticas claras de educación ya para educar en el medio ambiente. Necesitamos conscientizar a la población, multar al que tire papeles. Necesitamos que el Estado dicte que, de ahora en adelante, las casas no podrán utilizar agua potable para los baños. O que los edificios que se construyan a partir del 2010 tengan que generar por medios naturales un 30% de la energí que consumirán (paneles solares, aerogeneradores). El Estado es quien tiene que reducir sensiblemente los impuestos a aquellos electrodomésticos que contaminen menos (por ejemplo las heladeras que no utilizan CFC); o a aquellos automóviles que tienen planes para reducir las emisiones de CO2.
En el Uruguay todo llega 30 años más tarde (salvo las crisis económicas), pero debemos actuar hoy. Para que dentro de 30 años lo único que llegue sea aire.
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