Los cisnes negros

Hace casi un año, Nicolás Jodal presentaba una conferencia llamada “Cisnes negros, arañas, y estrellas de mar”. De esta excelente noticia de la charla, resumo esta frase que es la que me viene al pelo:

Nassim Taleb escribió “El Cisne Negro” que es, en definitiva, lo que une estas tres pequeñas historias. Hasta que no se descubrió Australia, solo se conocían los cisnes blancos; por lo que no importa cuántos cisnes blancos se hayan visto, un solo cisne negro sirve para tirar por la borda toda la evidencia anterior. Es así que los cisnes negros se caracterizan por ser raros; obvios a posteriori; y en general tienen un alto impacto.

En esta conferencia Jodal expuso sobre cuatro tres cisnes negros (y una puerta infinita a muchos otros más): el Wii, la computadora de OLPC, y el iPhone. La puerta abierta a muchos más: GeneXus. Pero hoy hablaremos del Iphone. Gracias al Chino podemos saber algo más sobre la llegada de este aparatito a las costas orientales, lo cual en principio es una buena noticia. No estoy seguro de comprarlo, pero no deja de ser bueno: hemos reducido el tiempo de la llegada de la teconología.

Desde antes de su salida me interesaba el iPhone. Y no es para menos: representaba una de las mejores campañas de marketing conocidas, con una expectativa asombrosa (por favor, ¡había gente acampando afuera de las tiendas de AT&T para comprarse el aparatejo!) y, además, un muy buen celular. Más que bueno: revolucionario. Después que salió a la venta, lo que me interesó ver fueron las constantes apariciones de los “iPhone Killer” que, cada poco tiempo, se presentaban en el mercado. Primero Nokia, después Samsung, y alguno que otro.

El gran problema es que ninguno de esos nuevos aparatos fue el “iPhone killer”. Y no necesariamente porque fueran malos, no. El N95 de Nokia es un excelente teléfono. Y algunos de Motorola también. Pero fundamentalmente fracasaron (tanto en ventas, dado que ninguno logró ni acercarse a las del iPhone, como en el boca a boca del mercado) porque ninguno apostó a ser un cisne negro. Mientras que Apple con su teléfono pateó el tablero, ninguna de las otras compañías que han intentado fabricar el “iPhone Killer” lo han hecho. Todas se limitaron a fabricar más de lo mismo: más memoria, más aplicaciones, más grande, más fino, más alcance, más… Más de lo que ya estaba. Pero ninguna nada nuevo. Y he ahí el principal problema.

Para inventar el “iPhone killer”, primero tendríamos que dejar de pensar en el iPhone. Y más en los cisnes negros.

2 comentarios

  1. Che, te pasaste. Terrible artículo en cinco párrafos. La rompiste.

  2. Gracias! a veces me inspiro :)

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