Si es por prohibir…

En el día de ayer, conmemorando el Día Mundial de Lucha contra el Trabajo Infantil, la Intendencia Municipal de Montevideo, con colaboración del INAU, decidieron establecer una serie de medidas para lograr que los niños y adolescentes que viven en nuestra capital no trabajen.

Y bueno, básicamente -justo es decirlo- hicieron lo que cualquier dictador de alguna república bananera hubiera hecho: prohibirlo. Muerto el perro, se acabó la rabia, y santas pascuas. Tan fácil como sacar un decreto que prohíba a los niños y adolescentes pobres trabajar, y se solucionó el problema. No tendremos más chicos pidiendo en los ómnibus, ni limpiando parabrisas a las 2 de la mañana en el Cementerio del Buceo.

Subrayado, el noticiero del Canal 10, en un rapto de locura, corrió a “entrevistar” a escolares, para saber qué les parecía sobre aquellos chicos que trabajan. 2+2=5, entonces las blancas palomitas contestaron que los chicos debían estar en la escuela, jugar con amigos, leer un libro, ver televisión, pero nunca trabajar. Y que los padres no debían obligarlos a trabajar, porque tenían que ir a la escuela. En el mismo rapto de locura, entrevistaron también a los conductores de ómnibus capitalinos, que ahora no deberán dejar subir más niños y adolescentes a vender. Todos y cada uno de ellos contestó que era una imbecilidad, dado que si no hay trabajo, la gente hace lo que pueda para comer.

Quizás cambiar un día jerarcas municipales por conductores de 142 nos vendría muy bien. Porque claro, es muy lindo prohibir y obligar. Pero cuando la panza llama, no hay otra vuelta que darle. Lo más cómico es que la educación ya es obligatoria. Pero claro… entre aprender cuándo fue la Batalla de Las Piedras o comer, uno generalmente elige comer. Y si para comer tengo que salir a vender estampitas en el 370, pues ahí voy.

Lamentablemente esto saldrá mal. Como muchas otras cosas. En vez de vender en los ómnibus o limpiar vidrios, los niños y adolescentes tendrán que revolverse de otra forma (porque insisto: no irán a la escuela, sino que “trabajarán” para poder vivir). Quizás se transformen en cartoneros, quizás vendan droga. Quizás salgan a robar. Alguno quizás vaya a la escuela. Quizás.

Pero la solución, obviamente, no es prohibir. Si hubiera opciones reales para esos niños y adolescentes, seguramente no estaría ahí. Pero no las hay. Y prohibir que estén no soluciona el problema, sino que lo esconde por un ratito. Y si es por prohibir, prohibamos a la gente pobre y terminemos con el tema de una vez.

2 comentarios

  1. Clásico. Se creen que prohibiendo y obligando van a salvar al mundo. Acá, desde que tengo uso de razón, los presidentes (y candidatos al puesto) prometen asegurar los 180 días obligatorios de clases como la solución caída del cielo para los problemas de educación.
    Pero de las falencias no hablan. Nadie promete asegurarle a un pibe que va a tener comida y ropa para ir a la escuela y rendir, tampoco les prometen que no van a necesitar trabajar para comer. Solamente les prometen que los van a obligar a ir todos los días a la escuela.
    Así se dan las dos tendencias más grandes en las escuelas del Conurbano Bonaerense: 1) que las escuelas funcionan como hogares y comedores, o cualquier cosa menos escuela. Los docentes como cualquier cosa menos docentes y 2) que los pibes no den bola a la obligatoriedad de asistir a clases (como es lógico, dada la situación) y haya escuelas fusionadas y otras directamente cerradas porque no tienen matrícula. Así la educación pública es la mierda que es en Argentina. Eso a la vez provoca que los padres que tienen dos pesos manden a sus hijos a colegios privados y, de nuevo lo mismo: las escuelas tienen que cerrar porque no hay matrícula.
    Así perseguimos nuestra cola eternamente.

  2. Ojo… quizás acá si se habla de falencias. Nadie puede ocultar que las escuelas públicas (por lo menos la gran mayoría) las tiene.

    Pero me parece que la pobreza no se elimina con un decreto. No sé… me hace acordar a los cuentos de un español en Saigón que cuenta como el gobierno prohíbe acostarse con una mujer que no sea tu esposa (no te estoy hablando de adulterio: ni los novios juntos en la camita!) Pero alguien puede dudar que hombres y mujeres que no son esposos duermen juntos en las noches de calor de Saigón? O que la prostitución no existe?

    Si solamente se necesitara de políticos con buenas intensiones y de decretos, la vida sería muy diferente… me extraña que en miles de años de raza humana no nos hayamos encontrado con ninguno así, que decretara, por ejemplo, la felicidad para todos.

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