Dando el ejemplo

Una vez leí una conferencia que me mandó Gabriel Budiño titulada “Uruguay es la Irlanda de 1988″. O algo muy similar. La conferencia (que la tengo guardada en casa) decía, entre otras cosas, que las cosas al Uruguay llegaban 30 años después. Y no estaba tan errado.

Todo lo que represente innovación, cambio, y sobre todo, pienso, cuesta que cale en nuestra sociedad. No sé si es exclusivamente algo malo, asumo que ser algo conservador debe ser bueno en algunos momentos. Sin embargo, es bastante exasperante la mayoría del mismo. Sobre todo para los que somos consumidores.

Que en la misma época que logramos mandar la cuarta nave espacial a Marte, los supermercados todavía no puedan lograr una estrategia de fidelización coherente es triste. Que en el tiempo en que la NASA diseña los trajes de natación para impedir el rozamiento del agua, nosotros hayamos diseñado una camiseta para la selección nacional de fútbol con “cuerditas” para enchastrar el recuerdo de la hazaña de 1930, es vergonzoso. Que mientras el resto del mundo discuta sobre el casamiento homosexual, nosotros todavía tengamos un penoso manejo del sistema nacional de adopciones, resulta tragicómico.

Quizás lo que se salva, en alguna medida, es la publicidad. De chico, quizás por aquello de ver cosas de las que no soy capaz de crear, me quedaba despierto mientras pasaban las repeticiones (¡oiga señor, no lo iban a pasar en directo!) de la entrega de los Premios Clio viendo las mejores publicidades del mundo. Y si bien tenemos publicidades espantosas, tenemos muy buenas. La mayoría del diario El País, la de La Diaria que salió recientemente, la de un erizo que se sacude a una esponja, la de radio Carve gritando el gol en la ópera. Infinidad. Por suerte. Lo malo es que, en el caso de los medios, las publicidades son, por demás, engañosas.

Salvo La Diaria (que no apunta a eso) el resto de las publicidades de los diarios dotan de valores al medio que no tienen. No tienen nunca las últimas noticias, no tienen contenidos innovadores, y por si fuera poco no representa una excelente experiencia poder leerlo. Y si pasamos a lo digital es peor. En un medio donde la primicia es lo verdaderamente importante, nos olvidamos que lo rápido es enemigo de lo bueno, y los periodistas escriben con faltas graves, titulos sin completar, fotos que no corresponden con la nota. Pero más allá de eso… los medios digitales se olvidaron del medio en el que están. Más allá del tema de los blogs que alguna vez comentamos, se olvidaron que internet permite linkear, pasar, conocer, ver, explorar, navegar, descubrir infinidad de otras cosas además de la noticia. Y que posibilita que, además de leer sobre el terremoto de China de la semana pasada, yo pueda al mismo tiempo acceder a un video, a testimonios reales, a noticias minuto a minuto, y, por qué no, al registro de los terremotos occidentales en la historia de la humanidad.

Obviamente nada de eso tienen nuestros medios digitales. A lo sumo Observa.com tiene algunos videos del Canal 4 y la BBC, pero ni tanto. A veces son los mismos videos de hace dos o tres días.

Y da pena. Porque los dueños/directores de los medios se olvidaron de que Internet posibilita que yo que trabajo 9 horas en Montevideo, puedo leer -sin comprar y sobre todo sin viajar- cualquier diario del mundo. Y, como las comparaciones son odiosas, ellos odian esto. Que comparemos. Porque, el ejemplo, lo dan otros.

El diario El País de España sitúa la noticia en su contexto. Entonces, si está hablando de la burrada de nuestra primera dama al decir que los orientales eramos todos devotos de la virgen María, coloca en el centro de la noticia un pequeño mapita contextual. Este mapita permite acceder a diferentes contenidos relacionados en alguna medida con la noticia. Puedo, entonces, conocer dónde queda Uruguay, datos del censo, quién es su presidente, historia, etc. Pero, además, es un menú que se actualiza constantemente. Por ejemplo, si habla de Lewis Hamilton, si entro en el menú contextual me comentará que Lewis fue el ganador de la carrera del fin de semana pasado en Mónaco. De esta forma, se genera como una gran biblioteca de información complementaria que se sigue viendo dentro del diario. No tengo que salir para ver dónde está la región de Sichuan. De hecho, si busco “terremoto china” en su buscador, me salta una noticia x, que me presenta en su menú contextual todo sobre China (datos del censo) y una infografía sobre terremotos y maremotos.

¿Para qué sirve todo esto? Si lo pensamos desde el ámbito filosófico, diríamos que contribuye, sin ninguna duda al conocimiento general de la población mundial (de hecho, cuando escribía esto me vi toda la infografía de los terremotos del diario El País… no se puede comparar con nada de lo que alguna vez hicieron alguna vez acá los diarios). Pero si lo pensamos desde el lado del negocio, cierra por todos lados. Porque yo retengo todo lo que puedo a la persona en mi medio. Le sigo dando información de algo que le interesa y que no tiene, necesariamente, que salir a buscar afuera. Quizás jamás leería por mí cuenta esa infografía del diario El País… pero gracias a ella los españoles me retuvieron algunos minutos más en su sitio. Minutos en los que vi un anuncio de SAP (uhh… abajo SAP!) y un par de préstamos hipotecarios. Las arcas del grupo Prisa aplauden.

Pero además, sirve sin duda para generar un relacionamiento con el consumidor. Yo entro a los sitios que me gustan/me sirven. Si tuviera un diario con las mejores noticias del mundo, pero que obliga a bajarme un txt para leerlas, dudosamente lo haría. Prefiero leer Crítica de la Argentina, que hasta me permite ver las notas que saldrán mañana. Usabilidad que le dicen. Así lo entendió también el New York Times, que plantea una búsqueda más centrada todavía. Si cuando estoy leyendo el artículo de, por ejemplo, los oficiales de la frontera estadounidense, y me intriga la palabra “border” (frontera) y quiero saber más sobre este tema, simplemente tengo que hacer doble clic sobre ella y, automágicamente, me abrirá otra ventana en mi browser con los resultados de la búsqueda.

Como siempre… los ejemplos los dan los otros. Quizás en el año 2038 llegue esta visión a los medios digitales. Aunque seguramente ya no se use más.

2 comentarios

  1. Viste que todos los caminos conducen a SAP? jeje

    Lo de la prensa es patético, que querés que te diga.

    Además me parece que falta el sentido de responsabilidad social, para generar un archivo digital público, y accesible desde otros buscadores (bibliotecas por ejemplo).

  2. Sobre las similitudes con Irlanda, se puede profundizar aquí y leer más en artículos como: Copiarle a Irlanda, Educar para cambios profundos, o directamente visitar Uruguay-Irlanda.

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