Donde dije diego, digo digo

El fin de semana empezó complicado. Jugando un poco una chiquilina se cayó al piso. Parecía ser nada, pero la pobre lloraba de lo lindo. Por suerte, como teníamos un médico amigo cerca, la miró… y nada. De cualquier forma, hombre prevenido vale por dos. Así que marchamos con la chica y un compañero nuestro, en su auto, a al local más cercano de la Unidad Coronaria Móvil. Explicamos la situación, y la vio una doctora. El diagnóstico era similar al nuestro: nada, dolor y no mucho más. De cualquier forma, placa para despejar las dudas. Calmante para que deje de llorar, y a otra cosa mariposa.

En todo eso ya habíamos hablado con la madre varias veces, y la esperamos para que acompañara a su hija en el traslado a la mutualista donde le sacarían la placa. Nos despedimos (ella muy agradecida por cómo nos habíamos movido) y quedamos en que nos avisara después si había alguna novedad. Lamentablemente, fractura de tibia.

Dos días después (lunes) me suena el celular.

- Hola, ¿federico?

- Ah, mi nombre es XXXXX XXXX, del estudio XXXXX XXXX, y represento a la UCM y a IMPASA. Te llamo por el accidente de XXXXX el sábado. Nosotros estamos haciendo una investigación para entregar un informe a las instituciones y queríamos tener una reunión con ustedes para evaluar cómo hacen las actividades y dónde…

Yo, en ese momento, me quedé helado. No podía creer que un abogado me estuviera llamando por la fractura del sábado y, obviamente, por mi mente empezaron a pasar las peores cosas. Desde una demanda millonaria que no podría pagar (N. del E.: “millonaria” y “que no podría pagar” es cualquier suma que supere los 5 mil pesos uruguayos), hasta cárcel. Qué sé yo… recapitulé un poco e intenté ganar un poco más de información.

- Perdón, ¿ustedes lo que quieren es tener una entrevista con nosotros?

- No, no… nosotros lo que queremos es ver cómo y dónde hacen las actividades. ¿Si te llamo el viernes ya tendrán definido dónde las van a hacer?…

En seguida que corté me puse en contacto con el Responsable de nuestro grupo, para comentarle la situación y ver cómo nos movíamos. Al mismo tiempo mandé un mail avisando al Movimiento Scout del Uruguay (del cual todavía no tuve respuesta…), sobre todo para poner en conocimiento a la institución. Sobre la noche hablé con la madre de la chica, y confirmé que en realidad no era su abogado, que no tenía idea de dónde había salido, etc, etc, etc.

Entonces ahí no me entraron a cerrar las cosas. Ya con la mente más calma intenté ordenar un poco qué era lo que había sucedido. Y claro, no me cerraba que un mismo estudio representara a dos instituciones médicas al mismo tiempo, ni que las dos instituciones médicas -al mismo tiempo- estuvieran haciendo un estudio sobre las actividades de los scouts, ni de dónde habían sacado mi nombre, mi teléfono celular, ni el nombre de la accidentada.

Entonces hice lo que la gente de bien suele hacer: ir a la fuente. Llamé a la UCM, pedí con RRPP y expliqué brevemente la situación y pregunté cuál era el estudio que representaba a la empresa. Obviamente no era el mismo que me había llamado. Igual llamé, expliqué la situación y les pregunté si, quizás, ellos me habían llamado. No se rieron porque son buenos. Obviamente no les interesa nada de los scouts, y no actúan así: las investigaciones clínicas las hace un médico. Así que llamé a IMPASA. Imposible hablar. Pero de cualquier forma, todo hacía entender que algo andaba mal. Además, como el abogado quedó en llamarme el viernes, me dio el tiempo suficiente para hablar con mí escribana y preguntarle cómo proceder, qué datos conseguir, etc.

Y la situación se volvió bizarra. Llamaron a otro compañero diciendo representar al mismo lugar, y que todo había sido una equivocación, que eran tipo una consultora que, en realidad, estaban haciendo un estudio sobre accidentes. Que en realidad el abogado se había equivocado porque debía ser nuevo, etc. Ok, quebremos una lanza por nuestro compañero… obviamente no actuó con la rapidez mental que era necesaria, pero bueno… Entonces me calenté, a mi nadie me toma el pelo.

El otro día Gabriel contaba sobre el servicio de ANTEL de informes de guía, por el que ahora te cobran. Así que ahí fue, me registré, a los dos minutos me llamaron de ANTEL para corroborar mis datos y decirme que estaba todo funcionando ya. Me logueo y busco el teléfono que, a pesar de todo, había quedado registrado en mi celular. 400.15.8v. Llamo, me presento y pido hablar con la persona que me llamó.

- A ver, esperá que pregunto…

- …

- Sabés que acá nadie te llamó me dicen

- Alguien me tiene que haber llamado, porque tengo su número registrado en mi celular

- Pasa que acá es como una oficina, que entra mucha gente, y a veces nos piden usar el teléfono

- ¿Vos me estás diciendo que un desconocido subió hasta el segundo piso (gracias ANTEL por los datos hasta del apartamento que, por $3.75 valieron la pena), entró a su apartamento, pidió para usar el teléfono y durante 10 minutos adelante de ustedes dijo ser de un estudio, un abogado, haciendo una investigación?, ¿vos me estás tomando el pelo?

- No, pero lo que pasa es que …

Corté. Obviamente no me iban a dar ningún dato y hasta la podía complicar. Acto seguido llamé al estudio que verdaderamente representa a la UCM, pasé el teléfono y la dirección desde donde me habían llamado y, agradeciendo que alguien sí jugara a los abogados en serio, me fui a mi casa. Para truchos ya tenemos el canal 7.

5 comentarios

  1. Pero no nos dejés así Fede,
    sigamos esto hasta las últimas consecuencias.

    Cuéntenos como sigue.

  2. Me dejás helado. De verdad. Se me ocurre que como mínimo deberías llamar a Defensa del Consumidor para que le hinchen las tarlipes a Impasa hasta que alguien te explique cómo corno un tipo pudo obtener toda esa información de tu consulta.

    Últimamente he leído y escuchado sobre abogados sanguijuela que se paran afuera de las mutualistas buscando demandas al pedo. No me extrañaría que fuera el caso.

    ¿Porqué no publicás el número de la oficina esa tan concurrida así todos podemos llamar a preguntar si nos prestan el teléfono?

  3. Pero entonces no sabés qué fue eso?
    El chamuyo de la persona que te atendió en la consultora es de lo más ingenioso…
    “Sabés que acá nadie te llamó me dicen”
    JAJAJA cualquiera… la gente de verdad se piensa que los demás son idiotas.

  4. Pues bueno… la historia no sigue mucho más. Obviamente no han vuelto a llamar. Lo que pensamos (entre varios) es que hay algún abogado armando un caso contra el MSU y que, en realidad, andaba en busca de pruebas. Y cuando vio que se le complicó un poco porque empezamos con las preguntas, cambió el verso y siguió para otro lado.

    Chino, es tal cual decís. Logramos averiguar que hay abogaduchos que les pagan a los empleados de las mutualistas o similares por cada información que logren recolectar. 1.000 pesos por una historia clínica fotocopiada, 300 por un número de teléfono, etc. Y con eso arman un casito y se lo presentan al que salió lesionado con el verso de que le pueden quitar al otro miles de dólares, que actuaron mal, que en el liceo no llamaron rápidamente a la urgencia, etc. Si les sale, ganan bastante. Y sino, perdieron 1.000 pesos.

    El paso siguiente es hablar con IMPASA porque obviamente tienen un “informante” dentro. Alguien sacó mi número de teléfono, mi nombre, sabía todo lo que había pasado. Y por más que sé que conmigo no pasará nada, asumo que a IMPASA le importará saber que alguien de adentro está propiciando juicios en su contra. Qué sé yo… así vamos.

  5. Fede avisame si en Impasa no te dan bolilla, mis viejos son médicos y seguro que conocen a alguien de ahí.

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