Vamos a postear algo

Hay una frase que reza algo así como que “aquellos pueblos que no estudian su historia, están condenados a repetirla”. Si bien no me viene como anillo al dedo, casi que sí. Quizás no sea lo verdaderamente vital estudiar la historia de uno, sino estudiar la historia en general. Por aquello de que también podemos aprender de los errores, y los aciertos, de los otros.

Cuenta la leyenda que en la década de los 60 los científicos de los Estados Unidos se enfrentaron a un problema de grandes dimensiones. El desafío era, obviamente, llegar a la Luna. Ya lo había marcado el presidente: “antes que termine la década el hombre pisará la Luna”. Y el tiempo corría contra ellos. Listo el cohete propulsor, listo los cascos, las escafandras, los trajes, los tanques de oxigeno, la nave espacial. Casi todo estaba listo. Salvo el pequeño detalle de que los astronautas debían poder escribir ciertos datos en el espacio. El problema era, obviamente, que la tinta de las lapiceras no funcionaba correctamente en gravedad cero, por lo que no podían ser utilizadas para escribir. Y ahí se fueron los años, y los varios millones de dólares (dicen que 12, dicen que más) inventando una lapicera que funcionara en gravedad cero. Y lo lograron, claro que sí. Y cuando el hombre pisó la Luna, Collins pudo escribir todos los datos que quiso con su lapicera que funciona en cualquier lugar del espacio. Que es cierto, había costado años en ser desarrollada, y varios millones de dólares. Pero escribía… ¡y de lo lindo!

Los rusos usaron un lápiz.

Australia, como todos saben, es una isla que fue, en un principio, una gran cárcel. Los súbditos del reino de Gran Bretaña optaron que, en vez de seguir matando a algunos criminales (sobre todo piratas y violadores), lo mejor era desterrarlos. Qué mejor lugar que la isla de Australia, de donde, obviamente, no podrían salir. Y así se formo la población. ¿Qué tiene que ver esto con lo que voy a contar a continuación? seguramente nada, pero era lindo. Resulta que, en determinado momento, de uno de los tantos barcos que llegó a la isla, se escaparon algunos conejos. Este rico animalito no existía en la isla, y por más que los buscaron, el conejo es un animal que tiende a correr algo rápido cuando se ve amenazado. Así que rápidamente se olvidaron de los conejos y todos siguieron sus tareas. Pero, tal como dice el dicho popular, los animalejos se reprodujeron como conejos. Y rápidamente se convirtieron en una plaga brutal, que destrozaba todas las cosechas. Entonces los australianos pensaron “¿qué se come al conejo? ¡El zorro!” E importaron zorros, otra especie exótica.

El resultado era semi previsible. Conejos polulando por toda la isla, comiendo todas las cosechas; y zorros corriendo por toda la isla, comiéndose las gallinas. Lo llamativo es que Los Simpsons los explican bastante bien, no sé por qué no entendieron ahí.

Todo esto viene a que en la rambla de casa están poniendo alumbrado público. Quizás no es la mejor de las épocas, porque dentro de poco no habrá luz ni del Sol, pero bien vale la medida. Es algo que se necesitaba. Sobre todo la parte que va por dentro del Parque Roosevelt, que es literalmente una boca de lobo. Claro, quizás hubiera convenido estudiar un poco más el tema de la ingeniería vial. Porque claro, los iluminados ingenieros (si es que esto lo planificó un ingeniero) decidieron colocar los postes de luz a menos de 25 cm de la calle, y a menos de metro y medio de distancia entre unos y otros. Gracias a su magnífica planificación se ha logrado eliminar completamente la banquina (porque no hay ciclista que pueda hacer slalom entre los postes de luz sin que muera atropellado por un auto) y, a su vez, han dotado de una adrenalina asombrosa al viaje en auto. Las mañanas yendo a Montevideo no serán más aburridas y monótonas, esperando llegar al trabajo.

¡No señores! Con suerte se nos cruzará un perro, esquivaremos un pozo (porque sí, mucho foco nuevo, pero los pozos son bien viejos), querremos obviar atropellar al ciclista haciendo slalom, o nos dormiremos y nos iremos un pelín para afuera de la calle y… ¡PAM! Contra un poste. Y si tenés suerte, contra un par más.

Lo bueno es que habrá luz en la carretera de noche. Es que la seguridad vial es lo primero. Siempre.

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