Crónica de una muerte anunciada
Una de las primeras cosas que nos regalaron cuando nos mudamos fue una especie de pinza para cortar ramas de plantas. Muy linda, muy coqueta. Pero que casi ni la uso y, además de ocupar espacio, se está arruinando en el cuartito del fondo.
Ayer tenía un tiempo libre bastante importante. Tenía que esperar una traducción de Brasil y, de mientras, ya no tenía demasiado para hacer. Así que miré el Google Reader, nada nuevo bajo el Sol. Miré algunas noticias, naufragué un poco por la red. Hasta leí Observa.com y todo.
Como se ve que los brasileños tienen sus propios tiempos, se me iban acabando rápidamente las opciones sobre qué hacer. Y me acordé de aquellos blogs del diario El País. Hace tiempo que ni los visitaba, y como no los puedo poner en el Google Reader, ya ni los visitaba. De cualquier manera, si bien tenían muchas contras, tenían alguna cosa a favor también. Sobre todo alguno de economía, alguno de política, y el de Pablo Da Silveira.
Así que entré al País.com y, después de chivear un rato por noticias que ya había leído/escuchado por ahí, entré a los blogs. Y me sorprendí. O no tanto. Por un lado, tenía bastantes más blogs que la última vez que entré. Todo me hace pensar que muchos son “conocidos” de la casa, aunque los temas son bien variados. Pero claro, se ve que o los “conocidos” se embolaron rápidamente de la gauchada, o la cosa no les está funcionando como querían. El feíto diseño que presentan los blogs, permite ver cuáles fueron los últimos blogs creados y los últimos blogs actualizados.
Si bien dice que Adiós, Maracaná y Montevideo Comics son los últimos actualizados, la herramienta miente. El blog de Pablo Da Silveira -uno de los que realmente llama la atención, por quién es, cómo escribe, y lo que dice- tiene su último artículo escrito el 9 de abril. Los otros un poco más actualizados, pero ni tanto.
Sigo creyendo que El País no tiene claro por qué tiene blogs. Tiene claro que tiene que tenerlos, por eso de la web 2.0, porque otros lo tienen, y porque queda lindo… pero como todo, los blogs son una herramienta. Y, al igual que un martillo o un taladro, hay que saber usarlos. Casi casi como la pinza para las plantitas.
Archivado bajo: Periodismo | Etiquetado: Blogs, diario El País, Internet, web 2.0




