¡Parecido no es lo mismo señorita!

En el mundo hay (número más, número menos) unos 440 millones de seres humanos que hablan el idioma español. Son 440 millones de personas que hablan, en general, diferentes tipos de español. No es lo mismo pana para un venezolano que para mí. Sin embargo, el común de nosotros (miembros de esa masa de gente que habla el español) entendemos lo que el otro quiere decir cuando habla. Fundamentalmente porque hablamos el mismo idioma. A la vez, el Idioma Español es sumamente rico. Dicen que los saben que el idioma Español es el idioma de los escritores, el inglés el de los negocios, el francés el de los amantes, y el italiano el de los vendedores.

Entonces, conscientes de esto, debemos utilizar el idioma como corresponde. Porque ya lo dijo Kesman: una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La semana pasada un señor lleva a lavar su auto a una Estación de Servicio Petrobras. Lo deja, y se va a su casa para pasarlo a buscar más tarde. Una de las pisteras de la Estación mueve el auto, y lo lleva a la línea de lavado. Lo lavan. Lo saca de la línea, y se apresura a limpiarlo por dentro. Un poco de silicona por aquí, un poco de limpiavidrios por allá. Casi terminado. Solo resta aspirar los asientos. Es una tarea dura, pero alguien tiene que hacerlo. En determinado momento, mientras aspira el asiento de atrás, lo levanta y encuentra, para su sorpresa, $20.000 desordenados*. Lo comenta asombrada y, cuando el dueño llega le dice. El dueño le da $5.000 que son repartidos entre todas las pisteras como una propina más.

Los medios (fundamentalmente el noticiero del Canal 4 que fue donde yo lo vi) titularon algo así como “empleada de Estación de Servicio encuentra 20.000 pesos y los devuelve a su dueño”. La nota, como era de esperar, giraba en torno al encuentro del dinero y como, la chica bondadosa, había devuelto el dinero a su dueño. ¡Faltaba más! ¡Pensemos un segundo lo que estamos diciendo por favor!

El dinero no fue encontrado en la calle, suelto (o en una bolsa o similar) sino que fue encontrado dentro de un auto. Por lo que, hasta ahí, no hay demasiada hazaña que digamos. El dinero tenía un dueño claro (no es que se tuvo que buscar al dueño de forma complicada) por lo que, hasta acá tampoco, no parece haber gran cosa. Por si fuera poco, en caso de no devolverlo, la muchacha hubiera sido una ladrona. Es decir, ya no solo premiamos las cosas que se hacen bien (por ejemplo ayudar a cruzar un ciego la calle) sino que (quizás producto de que las acciones altruistas ya no se ven tan seguido) ya premiamos el hecho de no convertirse en un delincuente. Quizás mañana salga en la tapa de El País “El héroe de 1.70: no fumó en todo el día y fue al liceo en la mañana”.

Espero hoy, lunes y con pocas noticias, saquen otra noticia anunciando que, en otro punto de la ciudad, un cuidacoches no le robó las tazas a un auto, o que un cajero del banco no se llevó todo el dinero. O mejor aún: que entrevisten nuevamente a la muchacha de los 20.000 pesos para que diga como, hoy lunes, encontró una radio en un auto que estaba lavando y, en vez de llevársela para la casa y venderla en Mercado Libre, se la devolvió al dueño. Pero se ve que este era más amarrete, porque no le dio nada de dinero.

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* ¿20.000 pesos abajo del asiento de atrás todos desordenados? Yo no soy Sherlok Holmes, pero esto a mí me suena harto sospechoso. ¿Se olvidó de que los tenía ahí? Vamos che… este es un pueblo chico, así que a no tirar fruta. ¿Dónde están nuestros detectives cuando se los necesitan? ¿Dónde está Dick Tracey?

3 Responses to “¡Parecido no es lo mismo señorita!”

  1. Sólo por defender a la “no chorra” vale aclarar que la mina no quiso saber nada con las cámaras ni fue ella la que avisó a el -obviamente desnutrido- informativo del 4.
    A lo que voy es que coincido plenamente contigo, pero le achaco la pelotudez al canal y al cholulismo de sus compañeros de trabajo, la pobre mina no tuvo nada que ver.

  2. Hace unas semanas pasó algo parecido acá. Bueno, acá no: en Mendoza. Una mina encontró cuarenta lucas en una bolsa en el negocio donde laburaba y se las devolvió a la persona que las fue a reclamar. El tipo, como recompensa, le dio $30.
    No es lo mismo, ya sé… podría haberse quedado con la plata que, aparentemente, no tenía dueño, pero no lo hizo y fue noticia. Por su honestidad devenida en ingenua pelotudez y por la avaricia (?) del dueño del dinero que no le dio, no sé… una luca.
    Yo no sé qué pretendían. La mina salió a hablar en todos los medios, se armo un circo infernal por esa estupidez que, en definitiva, es lo que deberíamos hacer todos. Si te dan de recompensa $30 o nada, da lo mismo… cada uno sabe lo que tiene que hacer, no jodamos.

    Lamentablemente así vivimos, el que es honesto es un pelotudo y el más garca es el más vivo. Después nos quejamos de los demás porque no nos quieren en ningún lado.

  3. Chino, es verdad. Me olvidé de decirlo. La muchacha no quería nada con la cámara ni nada.

    Jes, me enteré de eso. No solo el honesto es pelotudo, sino que la solidaridad parece que se paga ahora.

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