Cuando 1 no es igual a 1

La economía es lo que tiene, una cosa no vale lo mismo en todos lados. Es decir, el costo es siempre el mismo. Pero el valor, no. Una coca cola cuesta lo mismo acá hoy, que en las costas de Punta del Diablo el 2 de enero. Sin embargo, la segunda valdrá notoriamente más. Este principio de la economía (basado en el libre juego de la oferta y la demanda) me acompañó durante toda mi vida, y aprendí a vivir con él.

Por ejemplo, un taxi de mi casa (kilómetro 18.500) hasta Zonamérica cuesta unos 200 pesos. Puedo optar por tomarme cualquier otro taxi y quizás me salga más barato. Es el juego de la oferta y la demanda porque, por más que haya una tarifa fija, depende de dónde me lo tome cuánto me sale. Para darles una idea, el otro día me tuve que tomar un taxi desde el centro de Montevideo hasta Zonamérica (como pagaba la empresa me pude tomar un taxi). Costó 234 pesos. Es decir que hacer 22 kilómetros para uno cuesta tanto como hacer 5 para otro. Pero es el juego, y hay que aceptarlo.

Pero, este juego a veces se ve interrumpido. Fundamentalmente por cuestiones sociales, en las que los precios se arman. Caso del pan, la leche (aunque el Punta del Diablo el 2 de enero cuesta sensiblemente más), y el transporte urbano y suburbano. Es decir, no importa la hora ni el lugar (si hace calor, frío, o es martes) el boleto del ómnibus de Montevideo costará 13.50 pesos. Y no importa si el chofer está cansado o es su último día antes de una merecida licencia, el boleto suburbano (ese que me lleva a casa, en el kilómetro 18.500) cuesta 22 pesos. Sin embargo, con este juego no he aprendido a vivir todavía.

El otro día, por cuestiones de trabajo tuve que ir a Zonamérica. Me tomé un interdepartamental y pagué el precio: 17.50 pesos. Me senté y disfruté de la hora y algo que tenía de viaje. Me bajé cerca del kilómetro 23, y fui a trabajar. Cuando me volvía, como no hay un ómnibus directo desde Zonamérica a casa, me tomé otro al aeropuerto, para ir caminando hasta casita. Es decir: debía ir a medio camino de Zonamérica y Montevideo. Mucho menos que medio camino, diría que unos 5 kilómetros a reventar. Pues bien, el boleto costó 23 pesos. La misma compañía, diferente trayecto obviamente… todavía no puedo entender cómo es que el boleto cueste de Montevideo a Zonamérica cueste 17.50, y de Zonamérica a Montevideo 23.

Lo que es más tragicómico es que es casi lo mismo tomarme otra línea que me lleve a Montevideo y después otra hasta casa (por ejemplo, el 103 que cuesta 13.50, y después cualquiera que me lleve hasta el Geant, pagando otros 13.50, y caminar MUCHO menos que del aeropuerto a casa). Estos juegos yo ya nos los entiendo… deben ser para mayores de 18.

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