Se hace camino al andar

Tres jóvenes judíos, queriendo brindar un homenaje a sus abuelos, y transmitir las lecciones que aprendieron de sus antepasados que se enfrentaron al régimen Nazi, crearon el Proyecto Shoá: Memoria y Legado del Holocausto.

Esta idea nació hace tres años y medio, mientras pensábamos en un proyecto que pudiéramos hacer en relación al holocausto judío y como un homenaje que le debemos a nuestros abuelos.Samuel Dressel, uno de los creadores.

No he tenido el placer de ir todavía, pero sin duda alguna -teniendo en cuenta dónde es que estamos- el proyecto debe ser muy interesante y valioso. Es apoyado por la Universidad ORT, y declarado de Interés Nacional por la Intendencia Municipal de Montevideo, y la Presidencia de al República. Bravo por no olvidar, bravo por recordar, bravo por hacer la historia. No es fácil presentar proyectos como este.

No es fácil, fundamentalmente, porque hoy se tiende al olvido rápido. La cantidad de información por día es tanta, que la cantidad de atrocidades y muertes crece a un ritmo que no nos permite su asimilación. El presente y el pasado se nos hacen confusos a veces, y por más que no queremos olvidar, a veces se nos complicar asimilar lo que sucede hoy . Claro, tampoco ayuda a que, por ejemplo, el rabino Shmuel Elyahu comente que “se debería colgar de un árbol a los hijos de los terroristas”. O cuando se ocupan territorios de forma ilegal. O cuando se ataca a civiles en dichos territorios ocupados. O cuando un francotirador del ejército israelí le dispara a James Miller (periodista filmando un documental sobre los niños en Gaza, que viajaba con sus correspondientes identificaciones, y con una bandera blanca) desde 200 metros y le da en la nuca. No es fácil de mostrar la historia cuando el presente indica que el ejército israelí argumentó que Miller murió a causa del fuego cruzado. No había más nadie que él, su compañera, y el francotirador. O cuando se dispara desde un avión a un camioneta que dice en letras blancas sobre fondo negro “PRESS”, y entonces el periodista resulta seriamente herido. O cuando, el mismo periodista, meses después, filma su propia muerte (al igual que Miller) cuando nos permite ver como el ejército israelí le dispara un misil que tiene (expliquémoslo en nuestro lenguaje y sepan disculpar) algo así como clavos que, cuando el misil finalmente impacta, se esparcen por todos lados. Quizás la explosión no te mate, pero el clavo de metal sí. De hecho, por eso murió el periodista y los cinco niños.

No es fácil cargar con esa historia tampoco. Pero claro, vende menos también. Aquello de la paja en el ojo ajeno creo que era…

One Response to “Se hace camino al andar”

  1. [...] verdad aprendimos? Publicado el Junio 6, 2008 de Fede Allá por mediados de abril comentaba algo sobre Shoá, aquella muestra que tres jóvenes judíos habían abierto en el Subterráneo de la Intendencia [...]

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