Cómo cambiar de marca y no morir en el intento
En este mundo globalizado es normal que las empresas sean compradas por otras empresas. Y, por lo tanto, que las marcas cambien. En algunos casos, cuando la marca comprada tiene mucha fuerza, no es necesario imponer una nueva marca. El caso más claro de los últimos tiempos es YouTube, que fue comprada por Google, pero que como YouTube tenía una fuerza incomparable como marca, no valía la pena ponerle Google Video. Además, Google ya tenía algo llamado Google Video.
Sin embargo, en otros casos -podríamos decir que la gran mayoría- sucede justamente lo contrario. Sobre todo cuando son bienes tangibles. “Comprar” YouTube -desde el punto de vista del usuario- era (y es) algo intangible. No puedo comerlo, ni beberlo. Con bienes tangibles la cosa tiende a cambiar, fundamentalmente por un tema de costos: cuando la empresa grande compra a la chica, mantener toda una estructura de publicidad, packaging, cartelería, etc, etc, resulta un gasto importante. Sin embargo claro… se presenta un peligro potencial: el cambio de marca para los clientes puede ser peligroso. Inclusive cuando es simplemente un cambio de diseño dentro de la misma marca. Los clientes se pueden confundir, dudar, y -quizás- comprar a la competencia.
Hace un tiempo Bimbo compró Los Sorchantes. Bimbo es un grupo mexicano fundado en 1945, y hoy tiene presencia en 18 países. Los Sorchantes era una marca de panes oriental. Muy rica por cierto. Y bueno, en el plan de expansión de Bimbo, Los Sorchantes fue vendido. Sin embargo, el cambio de marca -porque era una cosa real: no encontraríamos más en las góndolas los panes de Los Sorchantes- fue relativamente paulatino y marcado. Con publicidades en la televisión se indicaba que el pan seguiría siendo el mismo y que, palabras más, palabras menos, Los Sorchantes se unía al Grupo Bimbo, con panes de excelente calidad, bla bla bla. El cambio de marca no fue traumático -sobre todo porque Bimbo ya existía de antes en el mercado- y los panes siguen siendo más o menos igual.
Claro… no todo es color de rosas, y las cosas se pueden hacer sensiblemente peor. Por ejemplo con CTi. Quizás hace 20 años, cuando no existía internet, mentirle a los consumidores era más fácil. Es decir, era más difícil que los consumidores se dieran cuenta de la mentira. Hoy, basta hacer un clic y listo. Hace un mes aproximadamente CTi Móvil cambiaba de marca. Se pasaría a llamar Claro. En Telemundo 12 (el noticiero del Canal 12) las autoridades de CTi Móvil argumentaron que se cambiaría de nombre para que no se asociara la marca a la Centro de Terapia Intensiva. ¿Es que acaso se piensan que somos imbéciles?
Google: Claro. Su búsqueda tardó 0.07 segundos: CTi Móvil cambiará su nombre a Claro. Como dije antes, las mentiras era más difíciles de ser descubiertas. América Móvil -la dueña de CTi- tiene presencia en casi toda América Latina. Solo que en algunos países la tenía como Claro, y en otros (Argentina, Uruguay, Paraguay) la tenía como CTi Móvil. Y para cotizar en la bolsa -y para ahorrar costos- unificó la marca. Simple y claro.
El comienzo ya fue traumático, porque la mentira tiene patas cortas. Y por si fuera poco, esas publicidades “enlatadas” que son para todo el mundo, pero con distintos locutores (con suerte!) no ayudan demasiado. Ni hablar de Susana Giménez sentada en un sillón blanco diciendo como una posesa “¿está claro?”. Ni el logo, que parece ser diseñado por el sobrino de Carlos Slim. Ni las pelotas de Claro.
Ahora nada me gusta de Claro. Seguramente porque mintió cuando arrancó todo y, aunque no soy usuario de esa empresa, me choca. Me quedo con mi pan bimbo, mi YouTube, y mi ancel. Aunque me dejen horas esperando en el *611.
Archivado bajo: General, curiosidades | Etiquetado: celulares, Claro, CTI Móvil





¡Jajaja! Coincipo plenamente en tus apreciaciones para con Claro. No me sorprenden porque es una empresa que siempre tuvo ese tufo a terraja qe no puede más. Lo que sí me sorprendió es que el cambio a CTI l habían hecho hace dos o tres años también para unificar. Entre los cambios de imagen constantes y el dumping grosero que hacen no sé como ganan guita (es una expresión, ganan muchísima guita).
Al margen, te cuento que mi novia es la ejecutiva de cuentas de Bimbo (de la agencia EFPZ) y va a quedar encantada con tu comentario. Igual aclaro que la marca Los Sorchantes -hasta donde yo sé, por lo menos- no desaparece. Bimbo se suma como marca “premium”.
De cualquier manera los mexicanos de Bimbo son un verdadero ejemplo en lo que es fusiones. No sabés con qué prolijidad lo hicieron y no sólo no echaron a nadie, sino que capacitaron y tomaron más personal.
Hace un tiempo en mi blog hablé sobre estos temas del cambio de nombre.
Realmente la estrategia de CTI/Claro no me resultó muy acertada, es muy agresiva, e incluso hay gente que ve la publicidad de Claro, y no tiene idea que es CTI - no es vinculante.
Pero no cero que mintieran, yo estuché en radio El Espectador a sus directivos diciendo que era por un tema de bolsa de valores, etc.
¿De verdad dijeron lo de terapia intensiva?
Yo dejé de ser cliente de CTI hace bastante porque el servicio que tenía me parece una cagada, en Buenos Aires no funciona pero sé que en el interior sí. No creo que acá cambie mucho esa percepción por un cambio de nombre, logo y la mar en coche. Al que le gusta el servicio de CTi, le va a gustar el de Claro pero seguramente lo siga llamando CTi.
La cosa es que acá está bastante metida la idea de los dos bloques de prestadoras de telefonía celular: por un lado Movistar-Personal y por el otro CTi/Claro. Si bien las dos primeras son competencia, dentro de todo son las que “menos te cagan”
Igual, dejenme decir que sabiendo poco y nada (más nada que poco) de marketing siento la necesidad de decir que la persona que diseño la campaña de Claro sabe menos que yo al respecto. Y la creatividad se la dejaron al perro.
GB, Jes, en el informativo de telemundo salieron diciendo eso. Y que, además, estaban pensando el nombre. Ni pensando, ni en Terapia Intensiva.
Compartimos que la estrategia, y la campaña, son en general, bastante malas. Además de agresivas, el logo me parece… no sé, trucho. Como “pegado” ahí… No sé, igual… aguante ANCEL
Ya que sacaste el tema de la creatividad Jes, aprovecho a contar que la agencia que trabajaba con CTI , Del Campo Nazca Saatchi&Saatchi (responsable entre otras de “que te clavo la sombrilla”), abandonó la cuenta de CTI a mediados del año pasado. Eso dió paso a El Cielo que es la nueva agencia de los ultra conocidos Agulla y Bachetti y a Euro RSCG que se encarga de activación y BTL.
Honestamente creo que fácilmente se podía esperar más de la nueva agencia para esta campaña. Me imagino que habrá influído mucho la empresa para hacer algo “bien vendedor” (en el peor de los sentidos) que se puede sentir hasta en el uso de celebridades que personalmente me disgusta bastante.
[...] en el equipo Publicado el Mayo 9, 2008 por Fede Los otros días hablábamos sobre la pésima estrategia que llevó adelante CTI Móvil al pasarse a llamar Claro. A tal punto que, a mucha gente, todavía no le queda claro a dónde se fue CTI y quién es claro. [...]
Muy buen post. Yo también me quedo con mi Ancel, jeje