Sobre cuotas y algo más

En el blog de Pablo Da Silveira se habla un poco sobre lo que comentábamos hace unas semanas, el tema de la discriminación positiva y las cuotas en los cargos públicos. Pablo da una idea que, sinceramente, no se me había ocurrido y que es bastante buena.

Nuestro sistema pauta que por cada voto a cada partido se le pague la suma de, aproximadamente, 6 dólares (esto varía, porque obviamente no está en dólares el pago… si el dólar vale menos que los tico tico). Eso, mezclado con que nuestro sistema se completa bajo el régimen de representación proporcional, da a que se pueda pagar por cada voto que lleve a una mujer a las cámaras. En vez de 6, 8 dólares… por tirar nomás.

De esta forma, cada partido mantiene la libertad de armar sus listas como quiera (inclusive aquello de que -un poco olvidado a veces- de que todos somos iguales ante la ley). Y además cada ciudadano tenga la libertad de votar a los que quiera. No se obliga, sino que se premia. Algo así como cuando pagás menos impuestos por contratar jóvenes.

Nada, me gustó. Y de la confrontación de ideas salen las grandes cosas. A seguir así.

5 Responses to “Sobre cuotas y algo más”

  1. Aunque no coincido en muchas cosas con Da Silveira, es un tipo que me merece mucho respeto ya que lo conocí como profesor y evidentemente es muy inteligente.
    Sin embargo esa propuesta me parece mala y que no cumple el objetivo primordial de aumentar la participación femenina. Se lo dije directamente en el blog de la siguiente forma (no copio la parte de la introducción que le hago porque no es relevante):

    “Primero y antes que nada, hay un error cuando se habla de cuotas porque al menos se da a entender que sería obligatoria, cuando el proyecto de ley no habla de la obligatoriedad de tener una representación femenina del 30%. Por el contrario, premia a quienes la tengan con más presupuesto.
    Ya desde ese punto, la propuesta que usted hace no es sustancialmente distinta a lo que hoy está en las cámaras.
    Por otro lado, si el objetivo es aumentar la representación femenina, su propuesta -a mi entender- lo logra sólo parcialmente, pues se concentra en recompensar no la cantidad de mujeres, sino la cantidad de votos que reciben. De esa forma un partido con una mujer en formula como vicepresidenta podría fácilmente obtener muchísima más financiación que otro con muchas mujeres desconocidas en disputados. Creo que lo que usted propone es un incentivo a la visibilidad de las mujeres, más que a la participación.”

  2. Pero no te sirve nada tanconectados!! :)

    Si, Pablo es muy inteligente. Lo tuve como profesor y si bien discrepo en muchas de sus posturas, sé que por lo menos elabora mucho -o por lo menos más allá de la media- sus argumentos. Me molesta que no responda en el blog.

    En cuando a la idea, entiendo que visibilidad y participación van de la mano. Tener una vicepresidenta es darle visibilidad a las mujeres, pero también participación. Es cierto, un partido podría sacar más dinero poniéndola de vicepresidente… pero el rol de participación que tendría esa mujer será mucho mayor que el de 10 diputadas. Cuántos conocen a Nin Novoa? Y cuántos conocen a Bertíl Bentos, Alba Cocco, o Julio César Fernández? (todos diputados de nuestro país).

    A su vez, el no obligar (no tengo por qué votar mujeres, ni mancos, ni albinos si no quiero) me parece clave. Cualquiera podría decir que ahora no puedo votar mujeres, y es una media verdad. Porque siempre puedo -gracias al sistema en realidad- mostrar mi disconformidad votando en blanco. Lo que se busca es un incentivo. Claro… también las mujeres pasarán a “cotizarse” más, sobre todo en los partidos chicos.

    Pero es una idea interesante.

  3. Bueno antes que nada, te cuento que el el post “Realidad 2.0″, estoy de acuerdo contigo… Para que veas nomás que no es de contra, jejejeje.

    Lo que yo veo acá, mismo con lo que vos decís (que es verdad) de que el rol de una vicepresidenta es mayor al de 10 disputadas, es que al final es como el perro que da vueltas y vueltas para sentarse en el mismo lugar.
    Si queremos aumentar la cantidad de mujeres en política se fomenta que se aumente y chau. Es verdad que si el voto a una mujer paga más, probablemente haya más mujeres, es verdad que si ocupan roles mas visibles haya más mujeres… Pero es mil veces más corto el camino inverso donde si hay más mujeres, inevitablemente habrá más visibilidad y (más importante) mayor injerencia y participación femenina.

  4. ¡Otra cosa que coincidimos! Jejeje
    A mí también me saca que no conteste en el blog. Pero me parece que es mucho más un problema del formato que eligió El País, que un tema de uno u otro “blogger”. De hecho, hasta me parece generoso decirle blog a una columna online de un medio tradicional…
    Me acuerdo que en Cursos Para/lelos se hablo al respecto de esa “sutil” diferencia.
    Me juego la cabeza a que los obligan a escribir a los tipos. Menudo blog…

  5. No sé si les pagan… no creo en realidad. Aunque no me termina de cerrar. Obviamente a la gran mayoría no, dado que son ilustres desconocidos como vos y yo. Pero a Mercader, Da SIlveira, y otros… me asalta la duda. No creo que el pago sea importante como para que pese. Pero, por otro lado, es gente que por menos de 15 mil pesos no podés hablar. Tampoco hay una regularidad clara, ni una dirección. Qué sé yo… me suena que no la pensaron demasiado. Mejor leo a Podeti :)

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