Realidad 2.0

Mi bisabuelo vino de Italia sin un peso, ni libras, ni nada. De hecho, no quería ni venir a Uruguay. Digamos que vino al país por razones de fuerza mayor *. Sin embargo, sin un peso, en un país en el que no quería estar, sin hablar español, y después inclusive de tener algunos enfrentamientos con la ley **, el bisabuelo salió adelante. Empezó a trabajar, trabajar, y trabajar. Puso su empresa, trajo a la familia, creó una familia, compró casa, viajó por el mundo. Su negocio lo siguieron sus hijos que, hasta los últimos días de su vida, trabajaron en algo que los apasionaba.

El resto de la familia (mi padre, mis tíos, primos, etc) si bien no siguieron por la misma senda de negocios, todos trabajaron desde muy chicos. Es que la opción era clara: si no querés trabajar en la empresa, buscá otros trabajos. Todos trabajando -más tarde, más temprano- para tener un futuro mejor, teniendo claro que el trabajo es clave para ello.

Mi familia, por cierto, no inventó la rueda: si bien el ahorro es la base de la fortuna, el ahorro solo se logra con trabajo. Es cierto, siempre te podés sacar el 5 de oro. Pero inclusive así, cualquiera de ellos (y de muchísimos otros más) seguiría trabajando. Quizás no en lo mismo, quizás sí. Pero trabajando siempre. Seguramente por los genes de aquellos inmigrantes europeos que, si no trabajaban, se morían.

Sin embargo estamos en el momento bisagra. Por mi ritmo de vida estoy en contacto con muchos niños y adolescentes, y algunos jóvenes, y para la mayoría de ellos la ecuación ha cambiado. Muchos -y yo diría que cada vez más- sueñan con el no trabajar. Pero no porque un día se sacarán la lotería y entonces renunciarán a sus empleos, no. En sus planes no está trabajar como forma de generar riqueza. Sueñan con una visión distorsionada de la realidad, una realidad 2.0., donde todos creen ser Sergey Brin y Larry Page, o Chad Hurley y Steven Chen. Y es cierto, todos tenemos (no todos, pero seamos políticamente correctos aunque nos cueste) la posibilidad de serlo. El problema es que en su visión distorsionada de la realidad el trabajo, el éxito y el dinero, no van de la mano de los estudios. Todos creen que inventarán algo y se harán ricos, que no hace falta trabajar; y definitivamente mucho menos estudiar. Llegué a tener una charla bastante psicodélica con un joven que anunciaba que los certificados de estudio (bachiller, técnico, licenciado, etc) no servían para nada.

Sin pecar de viejo (por dios, el otro día me dijeron que tenía 35 años!), creo que le estamos errando como sociedad. Estamos creando (porque no creo que estos sean ejemplos aislados) futuros ciudadanos que tienen errados los conceptos. Y, para que conste, no estamos hablando de niños, adolescentes y jóvenes de niveles socioeconómicos bajos. No, muy al contrario a veces.

Lo más triste es que estos niños serán los que nos banquen a nosotros cuando nos jubilemos. De aquellos barros vinieron estos lodos.

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* Parece don Giuseppe Tucci quería ir a Argentina desde su Italia natal. Como no podía pagar su pasaje pactó hacer tareas en el barco para así pagarlo. Llegó el momento que, después de rotar en algunas que otras tareas, le tocó lavar los platos. “Un Tucci no lava los platos de nadie” calmó el tano, y tiró por el Ojo de Buey todos los platos sucios al mar. Marche al calabozo. Y lo dejaron en el primer puerto que tocaron: Montevideo.
** Habiendo llegado a Montevideo, sin un peso, sin trabajo, y hablando solo italiano, Giuseppe se encontró con la policía de la Ciudadela, regida bajo el gobierno del Partido Colorado. “”¿Quién es usted?” le preguntó el oficial. “Io sono Bianchi” contestó Giuseppe, por su segundo apellido. Biachi=blanco. Blanco=Partido Nacional. Partido Nacional = enemigo. Entonces, ¡marche preso!

12 Responses to “Realidad 2.0”

  1. Es cierto lo que decís y es algo que acá también pasa. De hecho, creo que pasa en todo el mundo. El otro día hablaba con mis amigas de esto mismo (un sábado a la noche, una joda bárbara la nuestra) y yo decía que los sociólogos o estudiantes de sociología deben hacerse LA fiesta intelectual (por decirlo de alguna manera) con estas cosas y la moda esa de ser todos estúpidos e iguales.

    Siempre se tiende a relacionar la vagancia con la delincuencia y las clases bajas. Acá pasa totalmente al revés, como aclarás, pero como siempre, nadie dice nada porque no se perjudica directamente al vecino -por ahora. La cosa es que hoy en día el más vivo es el que no hace nada pero la pasa re bien porque los viejos les bancan todo. Escucharlos hablar orgullosos de ser larvas da vergüenza.

  2. Como dice mi mujer es un tema de tercera generación:

    El abuelo laburó e hizo dinero,
    El padre vió cómo se hizo el dinero y laburó para mantenerlo.
    El hijo/nieto nació con la guita hecha, y solo aprende a gastarla.

    estamos fritos!

    gb

  3. Claro Jes. Igual más que vagancia, lo que me llama la atención (qué sé yo… a mí también me gustaba vagar un poco) es la falta de horizontes claro. Salvo algunos casos, me llama la atención como el discurso no incluye nunca el trabajo, el esfuerzo, y la dedicación como valores claros.

    Inclusive es peor, porque su mensaje es más fuerte: buscan hacerse ricos sin trabajar. Lo cual, si no fuera más que una ilusión, vaya y pase. Pero inclusive como sociedad asumo que creamos modelos de personas frustradas, porque no es que trabajen para ser mejores (o lograr más cosas, o lo que quieran): sino que lo hacen de fracasados que son nomás. Y eso es peligroso.

  4. Así que la culpa es de mi padre!? … me va a escuchar!

  5. Como decís vos Fede, el mensaje es “hacerse rico sin trabajar”. Y no estoy tan seguro de que sea “culpa” de los padres o de nacer en una familia mejor o peor. La cultura de la inmediatez, esa cosa muy posmoderna de “para mí todo, que los demás exploten” se tradujo en cosas como Gran Hermano (fama al instante sin méritos), Operación Triunfo (idem), el culto a los emprendedores que la hacen de la nada (aunque bien que se olvidan de los que pierden todo, como cuando explotó la burbuja de internet en el 2000).
    Lo mismo pasa con los programas de concursos, los sorteos por mandar un SMS… Fijate “Qué dice la gente” en el 10. Ya no se premia el saber como por lo menos se hacía en Martini Pregunta, sino la total mediocridad de contestar lo mismo que contestó todo el mundo. La dinámica del programa es hacer guita (y poca encima) por ser “estándar”. Cuanto más original, peor te va.

  6. Ni me hagas hablar de “¿Qué dice la gente?”! 250 dólares? Tan poco vale el conocimiento!? A mi me cuesta creer como la gente acepta a quedar como un imbécil por tan poco dinero. Porque convengamos que no hay forma de quedar de otra manera en ese programa donde, como bien decís, no se premia el saber, sino la igualdad de respuestas. Me asombra (bah, no demasiado en realidad) que el 10 haya comprado el formato… y cada vez me apoyo más en la tesis de que hacer la parrilla de un canal es bien, pero bien, fácil.

  7. ¿El formato lo compraron? En este momento estoy haciendo ¡Plop! al mejor estilo Condorito.
    No puedo creer que alguien pague un peso por esa “idea”.

  8. Pues sí :) El formato original lo inventó un mexicano, y su nombre era 100 Mexicanos dijeron.. bastante original por cierto. Solo que claro, era más dinero (creo que llegaban a ganar hasta 16.000 dólares). La capacidad de nuestros directores de programación no deja de asombrarme!

  9. Bueno, me contaron que el 10 este año en vez de hacer una fiesta para lanzar la programación, se llevó a toda la gente de medios a pasar un fin de semana a Punta del Este. ¿La razón? Fundamentalmente no tenían nada interesante para mostrar, así que tenían que engatuzarlos por otro lado.
    Para que te sigas sorprendiendo… ¡Ja!

  10. Ahh… qué tiempos aquellos en los que trabajaba en el canal y se hacían fiestas como la gente! (la de los 50 años por ejemplo). Y sí, cuando no hay nada para mostrar… mejor jugar callado.

  11. ¿La de los 50 años fue la de Maroñas?

  12. Esa misma

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