Ya nada es lo que era
Y si… en estos tiempos, en pleno siglo XXI, ya nada es lo que era. Niños que les pegan a los maestros, jóvenes que graban por video las golpizas que les dan a los más débiles, abuelos que roban en sillas de rueda un banco… hemos perdido todo. Cualquiera podría decir que es la degradación de los valores, que nos está transformando como sociedad. No… es que estamos involucionando hacia un estado inédito -si eso es posible-.
Antes, los malos eran malos, y los buenos bien buenos. Los malos eran los de pelo largo, que andaban por las calles a oscuras. Los buenos… bueno, los otros. Y por si fuera poco, uno conocía el accionar de unos y de otros. Ahora, cualquier empleado de UTE que venga a tomar el consumo puede ser el próximo copador de la cuadra. Es normal… los buenos tienden a cambiarse de bando. El lado oscuro tiene más ropa para combinar.
Pero… lo verdaderamente triste es que los malos, los verdaderamente jodidos, están en cualquiera. La onda Feng Shui nos ataca por todos lados, y este occidente 2.0 nos está carcomiendo el cerebro. Me acuerdo que, cuando era chico, leí un cuento de una vendetta italiana. A una mujer el carnicero de la cuadra le había matado a los hijos a palazos. Entonces, durante mucho tiempo instruyó a su perro para que ataca salvajemente a un muñeco relleno de chorizos y carne. Obviamente en determinado momento -cuando el adiestramiento estuvo concluido- el perro se comió en dos panes al carnicero, que tenía un olorcito a chorizos y carne que no daba más. La vendetta, la cossa nostra, la mafia italiana, que tantas veces habían sido retratadas en las películas de Hollywood, eran algo… interesante. No voy a decir que me gustaba ser un mafioso, pero… gustaba. ¿Quién no quiere ser Al Capone? O bueno… Paco Casal por lo menos.
Pero este mundo degradado ya no deja ni siquiera eso. Bernardo Provenzano , el jefe supremo de la mafia siciliana, fue detenido en 2006. A ver… dejemos en claro que a un verdadero mafioso no lo atraparían, así que ya empezamos mal. Resulta que este muchacho en 1993 -cuando heredó el liderazgo- estableció las reglas básicas de un buen mafioso. Aquí van:
- Invisibilidad. Intentar no generar ningún tipo de publicidad. Que no se hable de la Cossa Nostra.
- Mediación. Ya no se trata de prenderle fuego el auto o al que no paga. Ahora se parla y vemos cómo lo arreglamos.
- Ejemplo. La mafia debía ser un valor positivo de la sociedad, así que el verdadero psicópata mafioso debía ser caritativo, y hacer obras sociales y esas cosas.
- Dios como aliado. La mafia debía ser compasiva.
- Reinvención. En caso de problemas, se debían distanciar del asunto. Inclusive si hay que reinventar una nueva identidad.
- Modestia. Aunque sea falsa, como empezar pidiendo perdón por las cosas que uno no hizo todavía (perdón si no hablo muy bien, etc)
¿Cómo? ¿Pero en qué clase de mundo vivimos? ¿Una mafia buena, caritativa, que no acribilla a balazos a aquellos que no pagan las deudas? Así vamos compañeros… así vamos. Cómo no podía ser de otra forma, al tano lo atraparon. Andá a pedir mediación. Un buen mafioso hubiera empezado a matar a todos los policías que lo atraparon. Él les mandó una tarjeta de navidad, lo más seguro.
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