“Después de las 6 de la tarde, luces prendidas siempre”. Me quedó grabado en la cabeza. Y todos los días, después de la tarde -inclusive en el verano, cuando el sol rajaba la tierra- yo iba con las luces prendidas del auto. Llegó el punto de que algunos me preguntaban y me decían: “¿¡no te das cuenta que es de día!?”. Así, fui -seguramente- uno de los primeros que acató al pie de la letra la nueva ley que plantea que hay que circular todo el día con las luces prendidas. Claro, también me quedé el 24 de diciembre a las 8 de la noche con el auto parado en el estacionamiento del super, sin batería. Cosas que pasan.
Hoy, que la ley ya empezó a funcionar casi en su totalidad, saltan las voces que dicen que es una idiotez, que es simplemente para gastar más, que no sirve de nada, y que hay que buscar otras alternativas más sensatas que estas. Es que somos envidiosos, y las ideas de los otros siempre nos parecen malas. Por estos días también me llegó un mail de mi tío Fernando, que lo explica de forma magistral.
En el año 1993, escuché al Sr. Fernando Parrado decir que en algunos países, para bajar el índice de accidentes de tránsito, se obligaba a los conductores a circular con las luces cortas encendidas, durante las 24 horas. Esa medida, había hecho descender los accidentes al menos un 15%, en algún país con una mentalidad diferente a la uruguaya. Es decir, receptiva a nuevas ideas y carente de envidias.
Conocí solamente una persona que siguió tal consejo: yo. Incluso fue detenido en una oportunidad por las fuerzas represivas gubernamantales del Uruguay (Policía Caminera) por hacerlo; y recibí el comentario de: “Me gustaría hablar con ese señor Parrado… (sic)”.
Hoy -03.03.08- 15 años después, circular con luz corta durante las 24 horas es obligatorio en todo el territorio nacional. Si tienen una idea que les parece que puede funcionar en el año 2023 en Uruguay, les conviene lanzarla ahora.
Están avisados.
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Me llama poderosamente la atención el alto grado de cumplimiento con este tipo de normativas (cigarrillo, luces, cinturones).
Es como que los uruguayos somos de quejarnos mucho, pero acatamos las normas. Quizás sumisos, quizás muy socializados, quizás temerosos a los castigos, quzás politicamente correctos…
Lindo tema para un sociólogo.