Aquí ya había comentado un poco el tema. Pero ahora es más grave. En la mayoría de los países de la Unión Europea se cobra un canon por la “pérdida”, que aducen las gestoras de derechos, que los artistas tienen por cada película o canción que uno se descarga por internet. Y por más que la descargas no son ilegales (en la mayoría de los países, como España, se considera copia privada) el canon sigue ahí. Sin embargo, hasta hace un tiempito parecía lejos. Es cierto, es un problema importante, pero básicamente estaba lejos. Eran los españoles los que tenían que pagar 20 euros más por una impresora, o 6 euros más por un celular.
Sin embargo, a algún diputado argento se le ocurrió básicamente crear al parecido. Inclusive es más peligroso porque crea algo llamado “Instituto Nacional de la Cultura” o algo así, que básicamente se encarga de la gestión y el cobro de los derechos de los “afiliados”. El proyecto en sí, es bastante similar al español, donde grava todos los soportes físicos digitales (cds, dvds, cámaras, pen drives, reproductores mp3, copiadoras, scanners, etc.) “por si las dudas”. Por si te hacés una copia ilegal del último disco de los Beatles. Ah claro… si no lo hacés, y usás el cd que recién compraste para poner fotos de tus vacaciones en Aruba, pues… alpiste macho! Como dice el dicho: pagan justos por pecadores. Ladrones todos. Piensa el ladrón que todos son de su condición.
Y uno entonces se preocupa un poco más. Ya no es un problema lejano: está acá al lado. Nos está golpeando la puerta. Lo único que me consuela es que en Uruguay somos pocos, y el mercado no da como para pelearse. Y por otro lado, ninguna compañía discográfica se jugará todos los galgos apostando por Uruguay. Quizás AGADU… pero lo dudo. Aunque… ¿qué faltará para que te cobren por silvar la última de REM?
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